El senderismo y la fotografía de naturaleza: Capturando la esencia sin impacto
Pública 
La fotografía y el senderismo son actividades que se complementan de forma natural. Sin embargo, llevar equipo fotográfico a la montaña añade una capa de complejidad técnica y física a la ruta, como nos indican en Trek k2 base camp. Este artículo explora cómo equilibrar la pasión por capturar imágenes espectaculares con las demandas de una actividad física exigente, y cómo practicar una fotografía ética que no comprometa la integridad de los espacios protegidos ni de la fauna local.
El equipo fotográfico para el senderista
El dilema eterno es el peso versus la calidad. Un fotógrafo de montaña debe seleccionar su equipo con criterios de eficiencia. Las cámaras mirrorless (sin espejo) han revolucionado este campo, ofreciendo prestaciones profesionales en cuerpos mucho más ligeros y compactos. El uso de objetivos «todo terreno» (como un 24-105mm) permite cubrir la mayoría de las situaciones sin tener que cambiar de lente en entornos con polvo, humedad o viento. Además, la gestión del transporte es clave: el uso de clips de captura en los tirantes de la mochila permite llevar la cámara accesible pero segura, evitando tener que detenerse y abrir la mochila cada vez que vemos un encuadre interesante.
La luz en la montaña y la técnica de campo
La luz en la naturaleza es el pincel del fotógrafo. Las «horas doradas» (amanecer y atardecer) ofrecen sombras suaves y colores cálidos, pero suelen coincidir con los momentos de mayor riesgo logístico en montaña (poca visibilidad para caminar). Esto exige al fotógrafo-senderista dominar el uso de filtros polarizadores para eliminar reflejos en el agua y saturar los cielos, así como filtros de densidad neutra para lograr el efecto de «seda» en las cascadas. La composición también cambia: en la montaña, incluir una figura humana en el paisaje no solo añade un punto de interés, sino que ayuda a dar escala a la inmensidad de los picos y valles, transmitiendo la sensación de aventura y pequeñez frente a la naturaleza.
Ética fotográfica y el efecto de las redes sociales
El auge de Instagram y otras plataformas ha provocado que ciertos lugares naturales sufran una degradación masiva por la búsqueda de la «foto perfecta». La ética fotográfica en el senderismo dicta que nunca se debe alterar el entorno para conseguir una toma: no se deben arrancar flores, ni molestar a los animales para que miren a cámara, ni mucho menos entrar en zonas prohibidas. Además, el concepto de «geolocalización responsable» sugiere no compartir la ubicación exacta de lugares frágiles o poco conocidos para evitar el turismo de masas que el ecosistema no puede soportar. La mejor fotografía es aquella que inspira respeto por el mundo natural, no la que incita a su explotación visual, como indican en K2 Base Camp trek.
Este es un espacio de trabajo personal de un/a estudiante de la Universitat Oberta de Catalunya. Cualquier contenido publicado en este espacio es responsabilidad de su autor/a.