Vivelavita impulsa la transferencia tecnológica en el sector de la salud íntima con el lanzamiento de IntimaScore™

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Que en 2026 todavía sea complicado saber si un lubricante es seguro para el cuerpo humano dice bastante del sector. Los envases presumen de ingredientes naturales, los eslóganes hablan de bienestar y confianza, pero detrás de esa nomenclatura química que parece sacada de un examen de selectividad nadie te da una respuesta clara. Vivelavita ha decidido que ya está bien y ha lanzado IntimaScore™, una herramienta algorítmica que traduce toda esa opacidad en algo que cualquier persona, con o sin bata blanca, puede entender y usar.

La presentación tuvo lugar en Barcelona el pasado 17 de abril, y el contexto no es casual: Cataluña lleva años consolidándose como referente del ecosistema HealthTech europeo, y este proyecto encaja exactamente con esa tradición de transferencia de conocimiento entre el mundo científico y la ciudadanía.

Qué es IntimaScore™ y por qué importa

La tecnología no nace de la nada. Existe un problema bien documentado por la comunidad científica: muchos productos de cuidado íntimo, especialmente lubricantes y geles, presentan niveles de osmolalidad muy por encima de los límites de seguridad establecidos por la Organización Mundial de la Salud. ¿Qué significa eso en la práctica? Básicamente, que el producto deshidrata el tejido epitelial de la mucosa, altera la microbiota vaginal y puede abrir la puerta a infecciones o irritaciones crónicas. Todo esto mientras el envase promete hidratación y confort. La ironía sería cómica si no fuera tan seria.

IntimaScore™ actúa como sistema de auditoría automática del INCI (la lista de ingredientes de un producto cosmético) y lo cruza con estándares clínicos reales. El resultado es una escala de salud objetiva, comprensible y, sobre todo, accionable. La compañía ha descrito el proyecto como el «Nutri-Score de la salud sexual», y la analogía es bastante precisa: el mismo principio que llevó a poner semáforos nutricionales en los alimentos, aplicado ahora a productos que afectan directamente al equilibrio biológico íntimo.

La herramienta ya está disponible en https://www.vivelavita.com/es/intimascore, de forma completamente abierta, sin registros ni fricciones.

 

Las variables que analiza el algoritmo

No estamos ante un simple buscador de ingredientes. El motor de IntimaScore™ trabaja con varias dimensiones técnicas simultáneas:

Validación osmótica

El primer filtro descarta productos que superan los umbrales de osmolalidad recomendados por la OMS para evitar la deshidratación celular del epitelio. Es el criterio más básico y, sorprendentemente, el que más productos suspenden.

Detección de citotóxicos

El sistema identifica la presencia de alcoholes desecantes y humectantes agresivos que habitualmente se camuflan bajo nombres INCI complejos o poco intuitivos. El consumidor medio no tiene por qué saber qué es el propilen glicol ni en qué concentración deja de ser inocuo; el algoritmo sí lo sabe.

DuraScore™

Aquí está la aportación más interesante desde el punto de vista clínico. DuraScore™ es una métrica propia que evalúa la eficacia funcional del producto: no basta con que sea seguro, también tiene que rendir bien. Esto es especialmente relevante en contextos terapéuticos, como tratamientos de suelo pélvico o prescripciones ginecológicas, donde la durabilidad del producto forma parte del protocolo.

La combinación de estas tres variables ofrece algo que hasta ahora no existía: una base de datos científica para la prescripción clínica de productos íntimos. Fisioterapeutas y ginecólogos han comenzado a consultarla, precisamente porque en su práctica diaria carecían de un recurso comparable.

Transferencia tecnológica real, no de comunicado de prensa

Sergio Romero, CEO de Vivelavita, ha resumido la misión con bastante claridad: «Transformar el marketing en evidencia científica». Es una frase que suena a eslogan pero que en este caso tiene sustancia detrás.

La transferencia tecnológica no consiste solo en que una empresa privada desarrolle un algoritmo. Consiste en que ese conocimiento llegue a quien lo necesita: al ciudadano que compra en una farmacia sin información real, al profesional sanitario que prescribe sin datos contrastados, al investigador que necesita una base comparativa. IntimaScore™ funciona en esas tres direcciones simultáneamente.

Que la herramienta sea de acceso abierto no es un detalle menor. Es una decisión estratégica que refuerza la credibilidad del proyecto y lo alinea con los principios de educación sanitaria basada en datos, cada vez más relevantes en el debate regulatorio europeo sobre cosméticos e higiene íntima.

Un vacío regulatorio que alguien tenía que llenar

La regulación del etiquetado de productos íntimos en Europa presenta lagunas notables. No existe una obligación de declarar la osmolalidad ni de alertar sobre la presencia de ingredientes potencialmente citotóxicos en concentraciones problemáticas. Las marcas no mienten, técnicamente, pero tampoco tienen incentivo para informar más de lo estrictamente exigido.

En ese contexto, una herramienta como IntimaScore™ no compite con la regulación: la anticipa. Y lo hace desde el sector privado, desde Barcelona, con modelos computacionales y estándares de la OMS. Es exactamente el tipo de iniciativa que los hubs de HealthTech deberían estar produciendo.

El mercado de productos de bienestar íntimo mueve miles de millones de euros en Europa. La mayoría de esos productos nunca han sido evaluados con criterios de biocompatibilidad rigurosos. Hay ahí un problema de salud pública que no aparece en los titulares porque no tiene la dramaturgia de otras patologías, pero que afecta a millones de personas de forma silenciosa y crónica.

Que alguien haya decidido construir una herramienta para cambiar eso, y encima la haya puesto a disposición de todo el mundo sin coste, merece más atención de la que probablemente recibirá.

 

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